Micro Instante.

Cuando el frío llego a la ciudad, parece que nada va a tener vida ya por esta temporada. Comencé a experimentar unas raras cosquillas en la médula que se extendían a lo largo de las piernas, mirando fijamente las sombras en la pared desde el sillón escandinavo, donde yacía mi cuerpo envuelto de pies a cabeza y en posición fetal dentro de una manta de cama blanca y calada, muy gruesa y suave, que fue de la abuela, o al menos a ella huele. AdventureTime sin sonido y Shpongle estimulando las huellas dactilares.

Con la temperatura justa en mi capsula de tiempo y la electricidad que comenzaron a tener los muebles desde que ese elixir químico toco mis papilas gustativas, deje llevar mis fabulas y sueños a la cima del consciente. El cerebro parece expandirse por la habitación como globo de helio metalizado y las cosquillas de una pluma de ganso recorren mi columna vertebral.

Gracias a las flores del armario hicimos un festival de luz rosa fluor que provoca convulsiones mentales, escalofríos y reiteradas sinestesias de placer y fuego. Jugando a los chicos de flan, cada vez que las lineas cinéticas se desplazaban por el departamento sabia que se acercaba él a humedecer mis labios de Algodón, reserva 2013.

El tamaño del universo puede volverse muy grande desde Cabildo y Congreso donde las etnias, las clases sociales, las pasiones, el fútbol, el cansancio, los encuentros y desencuentros, aceras siempre húmedas marcando el tono de la parte de la ciudad mas plagada de dementes, solitarios y eufóricos adictos a las pastillas de botica, allí parece unirse Latino américa en pureza y plenitud. Divertirse quieren los chicos mientras intentan descifrar desde el balcón frío y lluvioso para que están allí y como las personas que se cruzaron en el camino marcaron el destino y las consecuencias.

Ante la advertencia del distribuidor y la descripción del producto en algunos minutos debería comenzar a resolver en micras nuestras dudas, conspiración de sabiduría plena y esquizofrenia latente se apoderan de mis mas lucidos pensamientos, la esencia se manifiesta sin control y comienza el trance bajo el edredón suave y rígido, con sus costuras rectas en hilo de poliester fino y brilloso, la trama en forma de tirabuzón me hunde y lleva mis ojos tan pegados al material textil que parecen despegarse de mi cuerpo como si una aspiradora estuviera continuando el trabajo debajo del globo de tela en el que estoy derretida y sin forma.

La única oscuridad que soporto es la que obtengo entre su mentón y su pecho mientras por los poros de sus manos transfiere emociones y pensamientos a través de mis cachetes y orejas directo al cerebro. Estar con media cabeza dentro de tu boca y el corazón a punto de explotar imperiosamente de placer.

Entrar en la matrix, ajeno a la realidad del modo en que la conocemos, somos una civilización controlada por una energía superior, algo mas que la necesidad nos llevo a crear, imaginar, adaptarnos, domesticarnos, formar poblaciones, establecer reglas. Quién mas escucha lo que yo estoy pensando. Si solo es un instante, nada se repite, nada se registra, somos continuidad, nada es igual a partir de esta milésima de segundo. Experimentamos sobre la alfombra modales prehistóricos de comunicación, era el cuerpo y los sentidos los canales de conexión, la serotonina vuela por la habitación como burbujas de cristal estallando al chocar con la cegadora nube de sativa casera. Esa tu mirada entre la neblina que aumenta mi oxiticina y pincha con millones de agujas mis piernas.

Invade la falsa cordura y aceptas el hecho de vivir por el resto de tus años en micro instantes, solo un segundo tras otro, sin sentido, a dónde corremos. Olvidas el hecho de poder unirte nuevamente con tus seres queridos, salir a la calle. El cerebro intenta escapar y se queja, se mueve, se calienta, le duele latir y ser el acreedor de una mística que solo compartirá con sus futuros médicos.

Pero no hay salida. “No saldrás!!! por un micro instante!”.

 

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Ángel cansado.

Las señales de vida se hicieron presentes durante todo el proceso y no las quisiste ver.

Sabias que tarde o temprano volverías a caer en la desolación.

Sin luz al final del pasillo, sin luz a mitad de camino.

Apagas todas la velas y te sientas a esperar un nuevo día

Mientras intentas descifrar el acertijo que te dejo ese mago alguna vez sobre la cama

Como depurar los sentimientos de dolor de una mente cansada

Cuando la garganta queme de tanto llorar y el sol parezca no existir

Si todavía no sientes el fondo, no puedo impulsarme y salir.

Nada parece tener vida ya, solo los recuerdos de días en los que no sabias que eras feliz.

Reencarnar cada flor de color y disfrutar una ducha caliente

Sentir como se enfrían los dientes de tanto sonreír

Salir a caminar cada día por lo que cada noche sera tu cena.

Cuando deje de soñar es cuando comencé a morir lentamente en los brazos de nadie.

La luz del living.

Viento que atraviesa el tejido de una gruesa cortina negra que flamea en la ventana de un recuerdo.
Parece metal, es madera fria y marfil tocando la melodia que recordaras al salir de esta habitacion.
Que el viaje no termine mientras el sol todavia alumbre mis ojos.

 

Despedida.

Nuestros cuerpos se funden en la oscuridad de la sala y tus dedos no dejan acariciar mis poros. Esas historias de vida entran por los ojos hasta el corazon, hasta las lagrimas.

Esa sensacion de que mañana no te tendre, pasado tampoco. Eres libertad mezclado con vida.

Aqui estoy una vez mas. Deseando que el momento no acabe, que frene el tiempo y que quede el almibar de estas butacas.

Girando en tu pecho encuentro mis latidos junto a los tuyos, tus ojos mi presente, tus manos mis amantes.

Algodón

Vino sobre la mesa al entrar.

Mil caricias y tu boca un colchón de pétalos.

Tus manos envuelven las mías y tus ojos me elevan a tu pecho.

Descanso allí sin saber que pasara mañana. Temor de alejarnos.

Tu piel suave y blanca me transforman.

Tu calor en mi espalda por las mañanas. Amanecer enredados.

Y tus besos por las noches, paz al cerrar los ojos.

Girar entre sabanas, entrando en tu mundo de algodón.